Esta tarde queda escrito quién puede recogerlos, qué comen, a qué son alérgicos, a quién llamar y cómo calmarlos. En una ficha, un sobre y una tarjeta en su mochila.
Ver la guía y lo que incluyeTu plan listo en una tardeSin trámites · Se imprime en casa · Lista en una tarde
Una tarde tuya. Eso es todo lo que cuesta. Y a cambio se va una escena que probablemente ya has imaginado alguna vez: son las tres, tus hijos salen del colegio, tú no puedes ir, y la persona que llega no sabe a qué son alérgicos, qué medicina les toca ni dónde duermen esta noche.
No es descuido. Nadie te pidió nunca que lo escribieras. No viene en la lista del colegio, no lo pregunta el pediatra y nadie te lo dijo al salir del hospital con tu bebé. Se aprende cuando ya pasó algo.
Y lo que falta no es cariño ni gente: es información fuera de tu cabeza. Todo lo que hace que tus hijos estén bien vive en un solo sitio —en ti y en tu teléfono, que además está bloqueado—. Si tú faltas doce horas, eso falta doce horas.
Nadie te pidió nunca que lo escribieras. Este es el plan.
Me colgó y me mandó un mensaje diciéndome que ella sí es una buena persona, pero que mis hijos no son su problema, que lo resuelva yo.
Me dijeron que ellos la cuidaban y que me fuera a casa con mis hijos. No pude cerrar un ojo esa noche.
Ahora me da miedo empezar sola: yo, mi hijo y embarazada.
Cualquier cosa que signifique ver a mis hijos solo la mitad del tiempo es una pesadilla, no una solución.
No hace falta que haya pasado nada para que la pregunta incomode. Basta con darse cuenta de que la respuesta no está escrita en ninguna parte.
No planificamos la muerte: planificamos las primeras 72 horas sin ti. Por eso se hace en una tarde, en casa, sin notaría y sin conversaciones difíciles.
Salud (alergias, medicinas, pediatra, seguro), colegio, horarios, comida, miedos y lo que lo calma. Doce minutos por hijo.
Las personas autorizadas, en qué orden, con sus teléfonos comprobados; y qué hay que avisarle al colegio para que los dejen salir con ellas.
La carta para quien los cuide: rutinas de la noche, reglas de la casa, dinero para lo urgente y llaves.
Dos teléfonos y un dato de salud, del tamaño de una credencial, en el bolsillo de delante.
Lo que protege a tus hijos no es una firma de abogado: es que lo que solo tú sabes esté escrito y a mano de quien llegue.
15 temas clave para resolver esas situaciones que hoy dependen de ti. La guía y los tres cuadernos te ayudan a dejarlo por escrito.
Para ti si te reconoces en alguna de estas situaciones:
Hechos contados en los archivos que te descargas. Nada más.
La guía principal y tres cuadernos más, incluidos. Cada uno resuelve lo que aparece después de tener el plan escrito.
Los cuatro ratos, capítulo a capítulo: la ficha de cada hijo, la lista de quién puede recogerlos, el sobre de las 72 horas y la tarjeta de la mochila. 16 capítulos y las hojas para llenar.
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El guion por edades, palabra por palabra: qué decirle a un niño de 3, de 6 y de 10, y el juego con el que se aprende dos teléfonos de memoria en una semana.
El modelo listo para copiar que deja autorizadas a las personas de tu lista, qué datos piden y qué te tienen que devolver firmado en secretaría.
Quince minutos una vez al año: las nueve cosas que caducan sin avisar y el ensayo del viernes para comprobar que el plan funciona.

La historia detrás de la guía
Creía que cuidar a mis hijos era estar siempre. Hasta que una pregunta me dejó sin aire: «Si hoy no llego, ¿quién sabe qué hacer?». Pensé en sus alergias, el colegio y los teléfonos que yo conocía.
Quise escribir un plan pero el miedo me hacía posponerlo. Entonces entendí que prepararme también era amarlos. Convertí ese caos en fichas, contactos y pasos para las primeras 72 horas. Así nació «Si Hoy No Llego».
Lo que empezó como una respuesta para mi familia se convirtió en una guía para otras. Hoy mi misión es que ningún niño dependa de que los adultos improvisen cuando más necesita seguridad.
“Yo siempre decía: ‘Mi mamá sabe todo de los niños’, pero cuando empecé a llenar la guía me di cuenta de que había muchísimas cosas que solo sabía yo. Ya dejé listo quién los puede recoger, los teléfonos y hasta la información de las alergias. Me dio muchísima tranquilidad terminarlo.”
“Lo compré porque una vez tuve una emergencia y fue un corre corre para explicar quién podía recoger a mi hija del colegio. Esta vez dejé todo escrito y guardado donde mi familia sabe encontrarlo. Es de esas cosas que uno piensa que tiene resueltas hasta que se pone a revisarlas.”
“Pensé que me iba a tomar días y por eso siempre lo aplazaba. Lo hice una tarde mientras los niños estaban en casa y ahora tengo la ficha de cada uno, los contactos y el sobre preparado. Sobre todo me gustó porque son preguntas sencillas y te va guiando sobre qué información dejar.”
El plan de respaldo de tus hijos, en 16 capítulos y cuatro ratos de una tarde.
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Menos de lo que cuesta una pizza. Y decidirlo te va a tomar menos que llenar la primera página.
Tienes 7 días desde la compra. Escribes, se te devuelve el importe y no hay que dar explicaciones. Es la garantía de la plataforma de pago, así que no depende de mi buena voluntad.
No, y te lo digo dentro de la guía con todas las letras. Esto deja por escrito lo práctico: quién recoge, qué come, a qué es alérgico, a quién llamar. Nombrar un tutor legal es un trámite distinto en cada país, así que el capítulo 15 te da las seis preguntas exactas que hay que llevar a una notaría o a un abogado de familia, en lugar de venderte un documento que no serviría en el tuyo.
No hace falta saber: hace falta contestar. Son preguntas concretas con su hueco al lado. Si puedes llenar la ficha de inscripción del colegio, puedes llenar esto. Y si te falta un dato, escribes «pendiente» y sigues: un plan con tres huecos vale infinitamente más que uno que nunca empezaste.
La parte práctica sí, entera: las fichas, la lista de personas, el sobre, las rutinas y la tarjeta funcionan igual en México, Colombia, España, Argentina, Chile o Perú. La parte legal cambia de un país a otro, y por eso no se inventa: se te dan las preguntas para resolverla donde vives.
Una tarde. Son cuatro ratos: la ficha de cada hijo (unos 12 minutos por hijo), la lista de quién puede recogerlos (20 minutos), el sobre (35 minutos) y la tarjeta de la mochila (10 minutos). Si te interrumpen, cada rato funciona solo y se retoma donde lo dejaste.
En cuanto se confirma el pago te llegan los archivos para descargar: la guía principal y los tres cuadernos que van con ella, en PDF. Se leen en el móvil, en la tablet o en el ordenador, y se imprimen en casa si prefieres escribir a mano.
Tú decides, pero uno de los cuadernos está dedicado justo a eso, porque es la parte que más se aplaza por miedo. Y lo que se ve es lo contrario de lo que se teme: un niño que sabe quién viene si mamá no llega está más tranquilo, no menos. Los guiones están escritos palabra por palabra y duran seis minutos.
Precisamente por eso se hace una vez y se guarda. No es un cuaderno para pensar en lo peor: es para dejar de pensarlo. Una tarde, un sobre en un cajón, y el tema se cierra hasta la revisión del año que viene.
Mañana, cuando dejes a tus hijos en la puerta del colegio, vas a saber algo que hoy no sabes: que si tú no llegas, ellos están cubiertos. No se nota en el día a día. Se nota el único día que hace falta.
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